La Manuela surge de la pasión por Oaxaca: su cultura, su gente, sus agaves. Desde el corazón de la sierra hasta tu copa, nuestra historia es una mezcla de tradición, oficio y amor por lo auténtico.
Nacida como un proyecto familiar, La Manuela es fruto de generaciones que conocen el valor del agave, la paciencia del mezcalero y el respeto por la tierra. Hoy, ese legado se transforma en una propuesta contemporánea con alma ancestral.
Desde el campo, elegimos agaves maduros con madurez ideal, garantizando sabor, aroma y calidad. Respetamos rigurosamente los tiempos de crecimiento natural de la planta.
El agave se cuece lentamente en hornos de piedra tradicionales bajo tierra, conservando sus azúcares naturales, aromas ahumados y deliciosos matices ancestrales.
Tras la cocción, el agave se muele con mazo de piedra (tahona), un método tradicional que respeta la esencia original del agave y extrae todos sus jugos.
Fermentamos con levaduras naturales en tinajas de barro o madera de roble, dejándole al proceso su tiempo biológico natural, sin prisas artificiales ni atajos.
Destilamos en alambiques tradicionales de cobre o barro, vigilando con suma delicadeza cada etapa para preservar los aromas puros del destilado y su cuerpo característico.
Finalmente, el mezcal descansa y se filtra cuidadosamente para eliminar cualquier residuo no deseado, garantizando una claridad cristalina, pureza y un sabor auténtico al paladar.
Cada botella de La Manuela Mezcal llega a ti con su etiqueta original, cuidando con esmero la presentación, su fuerte identidad de marca y un estilo que invita a celebrar.